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    Nació en La Esperanza, actual municipio de Ranchuelo, el 16 de julio de 1914. Su padre integró las filas del Ejército Libertador, y murió durante el alzamiento liberal de 1917. Un año después moría su madre. Ante su orfandad, fue trasladado al hogar de sus familiares en Santa Clara, quienes se encargaron de su crianza. En la casa de un tío, donde residía, Mirto se familiarizó con el trabajo en escogida de tabaco, y la cría de gallos de pelea, que eran las actividades que realizaba Jesús, el hermano de su mamá. Vivió en el popular barrio Condado, donde se destacó por su trato jovial, y su interés por los deportes y la cultura. En ese barrio, relacionado con otros jóvenes, se vinculó con las fuerzas antimachadistas, y según testimonian familiares y amigos, ingresó en la Liga Juvenil Comunista a fines de 1932.

    Participación
    El 10 de enero de 1933, Mirto participó en una manifestación que recordaba la caída de Julio Antonio Mella en México cuatro años atrás, convocada por la Liga. Iniciada la marcha en la calle Toscano e Independencia, para tomar después por Juan Bruno Zayas. Las fuerzas represivas atacaron la manifestación en un área cercana a la intercepción con esta calle y Berenguer, sitio donde fue herido el jovencito, quien logró caminar por esta última vía hasta caer en la intersección con Máximo Gómez.

    Muerte
    Herido de suma gravedad, Mirto fue trasladado a la Casa de Socorros, y después al Hospital, donde fue operado con urgencia. Permaneció en estado crítico hasta la mañana del 12 de enero, cuando falleció, víctima de la agresión de la policía machadista a la pacífica manifestación donde marchaba. Sus restos fueron tendidos en la casa donde residía, en San Miguel # 211. El sepelio fue una gran manifestación popular contra Machado, al que acudieron los militantes comunistas y otros opositores del régimen. Con flores y gritos de protesta marchó el cortejo fúnebre, que recorrió gran número de calles y el centro de la ciudad hasta el cementerio local, donde hablaron varios oradores que condenaron el crimen. Mirto fue sepultado por los propios asistentes al entierro, sin asistencia de los sepultureros y bajo vigilancia policial. Al retornar del cementerio los grupos enardecidos destruyeron comercios y atacaron a las fuerzas represivas machadistas que dispararon sobre los manifestantes, los atacaron y detuvieron a algunos de ellos. Así la muerte y el entierro de Mirto Milián Rodríguez se convirtieron en una gran acción de oposición al gobierno tiránico de Machado, por parte del pueblo de Santa Clara.

    Tomado de la aplicación para móviles “Santa Clara y su Historia”. Centro Provincial de Superación para la Cultura de Villa Clara, 2019.

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    Miguel J Gutierrez

    Autora: MSc. Hedy Águila Zamora

    La vida de Miguel Gerónimo Gutiérrez se puede analizar en dos tiempos: uno antes del alzamiento en Las Villas en 7 de febrero de 1869 y otro posterior a esta fecha. En el primer período de su vida hay que ver al joven, al esposo, al padre de familia, al intelectual y hombre de negocios en su entorno familiar y social en la villa de Santa Clara. En el segundo al patriota, con sus jefaturas y responsabilidades en medio de una guerra por la independencia de Cuba hasta su muerte.

    Nació en Santa Clara el 15 de junio de 1822, hijo de Miguel Gerónimo Gutiérrez y María Nicolasa Hurtado de Mendoza. Estudió en el colegio de los Padres de "San Francisco de Asís" donde se destacó como alumno aventajado y con facilidades para las letras por lo que desde muy joven colaboraba con el periódico El Eco de Villaclara. Desde los 22 años ya escribía versos de mucha calidad literaria, reconocido públicamente a través de la prensa de la época. Sus trabajos aparecieron en diferentes publicaciones como La Alborada (fundado en 1856), La Guirnalda Literaria (1856), El Central (1860), El Alba (1862), La Época, este último fundado por Eduardo Machado Gómez y que vio la luz hasta en que fue clausurado por las autoridades españolas por la posición reformista que manifestaba.

    Miguel Gerónimo Gutiérrez estudió la carrera de Agrimensura en La Habana, su título aparece registrado en un acta del Cabildo de Santa Clara.

    Contrajo matrimonio el 3 de junio de 1849 con la joven Ángela Quirós Blanco, hija del Licenciado en Farmacia don Manuel Fermín Quirós y doña Manuela Gervasia Blanco. El matrimonio residió en la calle Candelaria #22, donde nació la numerosa prole compuesta por nueve hijos: Daniel, Filomena, Manuel, Luis, Benjamín, Rafael, Teresa, Ángela y Juan Bautista Gutiérrez Quirós.

    Esta familia poseía varias propiedades, además de la casa señalada como residencia, poseían otra en Colón # 15 e/ Candelaria y San Cristóbal (ahora señalizada con una tarja como la casa natal de Carmita Gutiérrez), dos potreros nombrados “Mingrelia” y Río Santo de Pérez, en el Partido de Báez y el ingenio La Margarita en el Partido de Maleza con una dotación de 16 chinos y 3 negros esclavos, en copropiedad con Francisco Martínez Pupo.

    Gutiérrez se desempeñaba en su despacho como agrimensor cuya clientela era numerosa y de alto poder económico.

    Además de su actividad intelectual como colaborador en la prensa local, era invitado con frecuencia a pronunciar discursos en diferentes actos de homenajes a personalidades, como los ofrecidos a la memoria de los maestros Nicolasa Pedraza y Eligio Eulogio Capiró, de los cuales quedó constancia entre los documentos del patriota. A pesar de ser una persona callada, hablaba solamente cuando era necesario y lo hacía de forma pausada, según opiniones de aquellos que lo conocieron personalmente.

    Otra de sus actividades soioculturales fueron las tertulias en su casa y en la farmacia "La Salud" de Juan Nicolás del Cristo. También ocupó la presidencia de la Directiva del Liceo. Como poeta dejó una producción bastante amplia de sus poesías.

    Las reuniones y tertulias de la Farmacia la Salud devinieron organización de la Junta Revolucionaria como la única salida de los cubanos reformistas que fracasaron después de la Junta de Información. La organización independentista fue presidida por Miguel Gerónimo Gutiérrez quien en compañía de Antonio Lorda, Tranquilino Valdés, Juan Nicolás del Cristo, Eduardo Machado y otros organizó el alzamiento el que se efectuó en la finca El Cafetal de José González por los villareños el 7 de febrero de 1869.

    Este alzamiento que se realizó en condiciones inapropiadas. Un telegrafista amigo de Antonio Lorda, que el mando militar español de Santa Clara solicitaba autorización para capturar a los miembros de la Junta, lo que todo indicaba que habían sido descubiertos. Por lo que tuvieron que adelantar el alzamiento que preparaban para el día 2 de febrero en San Gil.

    En los primeros combates predominó la valentía de los cubanos ante la superioridad en armas de los españoles. La situación se iba haciendo cada vez más difícil por la falta de recursos para continuar la lucha, lo que determinó que el alto mando en esta zona buscara una solución. Se debatiendo dos propuestas, una encabezada por Miguel Gerónimo Gutiérrez de trasladarse a Camagüey, pertrecharse de armas y regresar después al territorio villaclareño para continuar la lucha y otra la de Eduardo Machado de avanzar hacia Occidente. Predominó la idea de Miguel Gerónimo Gutiérrez. Además debían asistir a la Asamblea de Guáimaro por lo que se dirigieron hacia esa zona, y en este territorio quedaron pequeñas partidas que mantuvieron enfrentamientos con las fuerzas españolas.

    Fue designado presidente de la Junta de Gobierno y en la Asamblea de Guáimaro lo designaron Vicepresidente de la Cámara de Representantes, cargo que desempeñó con mucho sentido del deber, patriotismo y responsabilidad.

    En 1871, pidió autorización a la Cámara para que se le permitiera marchar a Occidente para visitar los campamentos acompañado de su hijo Daniel (que estuvo a su lado desde comienzos de la guerra) y una pequeña escolta, lograron pasar la trocha de Júcaro a Morón que los españoles había establecido para evitar que pasara la guerra para el occidente. Pasar a Purgatorio en Monte Oscuro en Sancti Spíritus a poca distancia del lugar donde había caído Arcadio García. Se alojaron en la casa del Gobernador Miguel Cañizares. Lo acompañaba el Comandante Miguel Velasco, Jefe de la escolta que lo custodiaba. El 20 de abril a media noche la casa fue asaltada por una guerrilla enemiga, había sido traicionado por un cubano llamado Miguel Castellón, que mandaba el Comandante Velasco. Hacen alto cerca de la guardia de Cañizares y la asaltaron a media noche, cuando los patriotas, vencidos por la fatiga, y confiados en lo retirado de la ranchería, dormían. En el ataque cayeron Miguel Gerónimo Gutiérrez, el Comandante Velasco y otros.

    Una descarga cerrada envolvió todo el cuadro, y los patriotas, sorprendidos, se esforzaron por escapar, cayendo, la mayor parte de ellos, en la contienda. Fatalmente, mientras Daniel se escapa, Miguel Gerónimo cae herido y es hecho prisionero. Exhausto de fuerzas, debilitado por la sangre que vertía de su herida, es colocado de bruces sobre un caballo, con su cuerpo atravesado sobre la bestia, con la cabeza colgando, aun con vida, emprendieron la marcha a través de estrechas veredas, a tal punto que su cabeza rebotaba de tronco en tronco de roca en roca, y por sus labios moribundos, por donde se le escapaba la vida, pedía que alguien terminara sus sufrimientos, poniendo fin a su existencia

    Sobre la muerte de Gutiérrez dice Eduardo Machado en su Autobiografía p 32
    “Miguel Jerónimo Gutiérrez también fue asesinado horriblemente por los españoles el 20 de Abril de 1871 en la casa de Miguel Cañizares, gobernador de Sancti Spíritus, montes del Purgatorio ( SS ) , Juan Castellón fue quien los entregó, llevando la tropa que lo asesinó. Tres días después el Coronel Fernando López Queralta hizo matar a Castellón mientras se hallaba en casa de una Mariquita Pérez"

    Según otro relato falleció “atravesado moribundo en una mula, su cabeza tambaleando despedazándose contra los árboles, la barba espesa y la cabellera enredada entre los bejucos del camino, la piel de su hermoso rostro desgarrada por las espinas de los zarzales: un disparo puso fin a su sufrimiento horrible” (Los poetas de la guerra p 54)

    Parece que se le dio sepultura en el camino hacia Sancti Spíritus, obedeciendo órdenes del jefe militar del Departamento, brigadier Francisco de Acosta Albear, que estaba emparentado con la familia de Gutiérrez y quiso evitar que se exhibiera el cadáver en Sancti Spíritus. El lugar donde fue enterrado no ha podido nunca determinarse.

    Tres días después, el coronel insurrecto Fernando López Queralta, capturó al traidor Castellón y le dio muerte.

    En la sesión celebrada por la Cámara revolucionaria en Güira de Naranjo, el 9 de Marzo de 1871, diez y nueve días después de la muerte de Gutiérrez, se consignó en acta lo siguiente, que Eduardo Machado nos da a conocer textualmente en la página 24 de su autobiografía:
    “El ciudadano Eduardo Machado pronunció un sentido discurso alusivo a la muerte del ciudadano Miguel Jerónimo Gutiérrez, Vicepresidente que fue de esta corporación, y después de mencionar su inmaculado patriotismo en todos tiempos, el abundante fruto de su propaganda republicana y los inmensos y perseverantes servicios que prestó a la causa de nuestra independencia, como Presidente de la Junta Revolucionaria de Villaclara, miembro de la Cámara consignase en el acta de su primera sesión después del fallecimiento de su digno vicepresidente el ciudadano Miguel J Gutiérrez, un tributo de eterno sentimiento y gratitud a la memoria de tan benemérito patricio. Esta proposición fue aceptada sin discusión y por unanimidad.”

    Homenajes a su memoria
    La idea de erigir un monumento a Miguel Gerónimo Gutiérrez estuvo presente desde las primeras décadas del siglo XX y quien mantuvo firme la propuesta fue el Concejal Enrique del Cañal, pero no fue hasta el 14 de octubre de 1915 que se aprobó por unanimidad en el Consejo Provincial. En este primer momento el Concejero Luis A. García logró un crédito de 2000 pesos. En un segundo momento logró que se aprobara otro estatuto fechado 7 de abril de 1917 con 1000 pesos más y por último el 26 de septiembre de 1918 solicitó otro crédito de 1800.
    El 3 de septiembre de 1917, el Ayuntamiento de la ciudad acordó el emplazamiento del Monumento en la plaza de la iglesia la Pastora y formar una Comisión Gestora formada por dos Concejales y el Alcalde municipal y dos Consejeros y el Gobernador Provincial, estos señores que integraron la Comisión fueron: José Miguel Valido y Luis A. García (Consejeros), Doctores Arturo Ruiz Mesa y Antonio Ruiz Pegudo.
    El 3 de octubre la Comisión celebró su primera sesión con la presencia de otros designados para ocupar los cargos competentes en el proceso para erigir el monumento al insigne patriota: Gerardo y Guillermo Rojas, Juan E. Valdés, Enrique Machado Ramos, Antonio Alemán y Florentino Martínez, los presidentes de las diferentes Asociaciones y los representantes de la prensa local.
    El 5 de octubre hubo otra reunió para el mismo asunto en la Cámara Provincial con la asistencia de todos los implicados en la construcción del monumento y a lo que sumaron otros invitados para formar parte de las dos Comisiones que se formaron la de Hacienda y la de Propaganda. Para la primera se seleccionaron las siguientes personas: el Alcalde Municipal de Santa Clara Manuel Ruiz, Francisco López Alemán, Guillermo Rojas Pérez, Antonio Alemán Urquía y Luis A. García; para la de Propaganda coincidirían los mismos de la Comisión Gestora, ya mencionados.
    Para la revisión y análisis de los bocetos se designaron al arquitecto Silvio Payrol, a los ingenieros Alfredo Tristá y Manuel R. Pérez.
    El acto de colocación de la primera piedra para iniciar la construcción de la base al Monumento fue realizado el 10 de octubre de 1917. Estuvieron presentes familiares de Miguel Gerónimo Gutiérrez, los miembros de las Comisiones y autoridades locales, lanzaron la primera paletada de tierra el Gobernador Provincial y Presidente de la Comisión Gestora y el Alcalde municipal y vicepresidente primero de la Comisión, después colocó la caja de plomo donde encerraron varios ejemplares de periódicos locales, monedas del país y una copia del acta firmada por todos los miembros de las diferentes Comisiones.
    La estatua de Miguel Gerónimo Gutiérrez fue esculpida con mármol blanco de Carrara de primera clase. Pesa 27500 kilos y mide desde los pies hasta la cabeza 2,35 mts. El Monumento mide 6,25 mts. de frente, 5, 65 mts. de costado; 9,85 de altura total. Su construcción demoró diez y ocho meses por el escultor italiano UGO LUISI representado por José Pennino quien realizó todos los contratos con la Comisión Gestora en Santa Clara.
    El precio total de los gastos ocasionados fue de 7 202, 09 pesos en moneda nacional de los cuales 3 341,70 fueron recaudado en colecta pública por un extenso listado de personas y entidades que aportaron.
    El 20 de mayo de 1919 fue develado en un gran acto solemne con la presencia de hijos, nietos y biznietos y otros familiares de Miguel Gerónimo Gutiérrez que acudieron desde Sagua la Grande y Cárdenas donde residían, también estuvo presente el General Gerardo Machado, el sacerdote Padre Ángel Tudurí quien bendijo el monumento, funcionarios del gobierno provincial y municipal, intelectuales, la prensa y representantes de Sociedades, así como el pueblo en general.
    Por decisión familiar la señorita María Luisa Rosales le dirigió la palabra al público y por la Comisión Gestora lo hizo el Dr. Pedro Pérez Ruiz.
    En la base sobre la que descansa la estatua de Miguel Gerónimo Gutiérrez está la dedicatoria del monumento ya los lados del fuste irán dos bajorrelieves, uno que simboliza las glorias coronando al caído y en la otra línea la inmortalidad que aparece en el acto de su heroica muerte, es decir el fervor patrio y el sacrificio de su vida.
    En el libro Los poetas de la Guerra donde se compilan los poemas relacionados con la Guerra de los Diez Años, cuyo prólogo le correspondió a José Martí, se incluyen las obras de Miguel Gerónimo Gutiérrez.
    En santa Clara, la casa que perteneció a la familia Gutiérrez, en la calle Colón está señalizada con una tarja y la escuela contigua a la iglesia de Buenviaje, lleva su nombre.

    Tomado de la aplicación para móviles “Santa Clara y su Historia”. Centro Provincial de Superación para la Cultura de Villa Clara, 2019.

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    Autora: MSc. Hedy Águila Zamora

    Hijo de Don Cristóbal González y Doña Josefa Yanes, nació el 8 de abril de 1815 en Santa Clara donde pasó su infancia y realizó estudios primarios. Ya convertido en un joven, viajó a la Habana para matricular estudios superiores en el Real Colegio Seminario de San Carlos. Después de concluida la especialidad de Filosofía regresó a su ciudad natal, en 1835 y comenzó a trabajar en la escribanía de Don Martín Ruiz. También fue redactor de varios periódicos locales: El Eco, El Alba, El Sagua y otros, donde publicaba artículos relacionados con la educación, las costumbres y asuntos de interés diverso. Fundó en 1865 el periódico literario, económico, agrícola e industrial La Alborada. Como escritor, publicó trabajos de diversos géneros literarios pero lo que le dio la celebridad fue su condición de primer historiador de la ciudad de Santa Clara al publicar en 1860 su libro “Memoria histórica de la villa de Santa Clara y su jurisdicción”.
    Otros géneros literarios cultivados por Manuel D González fueron: teatro, narrativa y poesía.
    En 1848 escribió una comedia en colaboración con Miguel Gerónimo Gutiérrez y Eligio Eulogio Capiró, titulada Idealismo y Realidad. Esta comedia en tres actos fue llevada a escena por los alumnos de la Escuela de Declamación que dirigía el Licenciado Carlos Valdés. Para estos jóvenes escribió dos comedias más: Sobre todo mi dinero y El judío errante. Además publicó una obra narrativa clasificada de novela, de la cual hubo tres ediciones, su argumento se basaba en hechos históricos de la época del Padre Las Casas donde ofrecía datos interesantes. La otra novela se titula, Las Brujas de Peña Blanca, basada en una leyenda local.
    Por sus obras recibió varios premios: En 1889 en el bicentenario de la fundación de Santa Clara, se organizó una gran exposición de diversas temáticas, en la que alcanzó una Medalla de Oro en premio por su libro Memoria histórica de la villa de Santa Clara y su jurisdicción concluida en 1858 y publicada en 1860 y el Gobierno Municipal le concedió la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III.
    Murió en su ciudad natal el 14 de mayo de 1883. Sus restos reposan en el cementerio de la ciudad.

    Tomado de la aplicación para móviles “Santa Clara y su Historia”. Centro Provincial de Superación para la Cultura de Villa Clara, 2019.

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    Autora: Lic.Adela González Álamo

    Entre las maestras que tuvo la villa de Santa Clara en la etapa colonial, a finales del siglo XVIII, se encuentra la maestra María de la Concepción Nicolasa Pedraza Bonachea, nacida en esta ciudad, según consta en la fe de bautismo, el día 6 de diciembre de 1770 y bautizada el día 13 del propio mes y año
    La Maestra Nicolasa, como era conocida cariñosamente por la gran mayoría de los habitantes de su ciudad natal, fue la primera maestra de instrucción que tuvo esta villa. Se dedicó por entero a la enseñanza y educación de los niños, con constancia y dedicación, desde la adolescencia hasta la senectud. “…Estableció una escuela en su misma casa, se consagró desde entonces a la enseñanza de la niñez de ambos sexos con fervor y perseverancia muy dignos de todo elogio”.
    Esta educadora fue catalogada por el historiador Manuel Dionisio González, en las notas biográficas escritas a la maestra, como la decana del magisterio en Santa Clara. También manifestaba el citado autor que “a pesar de su avanzada edad, admitía gratis y con la mayor complacencia a los niños pobres que le mandaban, y no obstante a su escasez de recursos, ejercía también la sublime virtud de la caridad, socorriendo al infeliz que llegaba a sus puertas” .
    En su labor magisterial nunca se le retribuyó dinero, así es que unos meses antes de morir, en sesión ordinaria del Cabildo de Santa Clara efectuada el 4 de mayo de 1866, fue acordado que se nombrara una comisión para pagarle una pensión a la maestra y de esta forma sufragar sus gastos por encontrarse enferma, anciana y no tener recursos económicos.
    En ese mismo año 1866, Eduardo Machado Gómez, destacado patriota villaclareño e intelectual, activo participante en la Guerra de los Diez Años, y quien fue su alumno, tuvo la iniciativa de la colocación de una lápida conmemorativa sobre la puerta de la casa en que nació, vivió y murió la Maestra Nicolasa. La casa se encontraba en una de las calles céntricas de la ciudad, Francisco Javier, esquina a Candelaria, actualmente denominadas calle Maceo esquina Maestra Nicolasa.
    La tarja en memoria de esta educadora existió, en medio de un parque que actualmente lleva su nombre, rodeado de zona arbolada y acogedora, lugar alegre para la infancia de hoy y de gran parte de la población que acuden al mismo y por donde tantos ciudadanos pasan a diario. La casa fue demolida por las malas condiciones en que se encontraba y posteriormente se produjo la instalación de este parque como recuerdo y respeto a quien estuvo consagrada al magisterio. Actualmente la tarja ya ha desaparecido, no se conoce quien cometió el abominable hecho.
    Florentino Martínez, más conocido por Don Floro, periodista y poeta santaclareño, en uno de sus artículos escritos en el periódico La Publicidad, al referirse a distintos pedagogos, hace referencia a la Maestra Nicolasa, cuando expresa: …“educó a tres generaciones de villaclareños enseñando y practicando la virtud”.
    La enseñanza fue todo en su vida, ya que sacrificó sus años de adolescencia, juventud y ancianidad para consagrarlos a la educación de sus alumnos. Falleció en su ciudad natal el 1º de enero de 1867 a la edad de 97 años.
    Con relación a su muerte se asienta en el libro: Nichos del cementerio que se conserva en la Iglesia Santa Clara de Asis lo siguiente: … “El Licenciado Carmelo Valdés Veitía ha satisfecho hoy 1º. de enero de 1867 la cantidad de $51.00 pesos por el derecho útil del nicho # 21 izquierdo en el cual se ha inhumado en esta misma fecha el cadáver de Da. Nicolasa Pedraza”.

    Tomado de la aplicación para móviles “Santa Clara y su Historia”. Centro Provincial de Superación para la Cultura de Villa Clara, 2019.

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    Nació en el poblado de Báez como hijo de una familia de estirpe revolucionaria. Su padre fue el Doctor en medicina Adriano Pino Pino y su madre la Doctora Margot Machado Padrón, destacada luchadora contra la tiranía batistiana. Realizó sus estudios primarios en la escuela Manuel Angulo Vich y Marta Abreu, y el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara. En el año 1951 se trasladó a la Habana y matriculó la carrera de medicina. Cuando se produjo el golpe de estado del dictador Fulgencio Batista, se incorporó a la vanguardia del grupo estudiantil, enfrentando a la dictadura.

    Labor revolucionaria
    Está al tanto de los acontecimientos políticos y revolucionarios del momento, apoyó con su juvenil impulso el asalto al Cuartel Moncada por Fidel Castro Ruz y sus compañeros de lucha, la creación del Directorio Revolucionario, y del Bloque Estudiantil Universitario en la Universidad Central de Las Villas; además estrecha vínculos de lucha con el Movimiento 26 de Julio. Como miembro activo en las Brigadas Juveniles de acción y sabotaje, realiza actividades diarias contra el régimen, establece coordinaciones y personalmente lleva a cabo acciones con el grupo Pentarquía, del grupo de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en Villa Clara. Participó en la acción para evitar que se frustrara la huelga estudiantil en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, junto a Chiqui Gómez, como dirigentes del Bloque Estudiantil Universitario Villareño y apoya al comité gestor pro FEU que dirigía Ramón Pando Ferrer para contrarrestar la maniobra de profesores y estudiantes reaccionarios de la Universidad, que pretendían incorporarla al grupo de instituciones burguesas que respaldaban la tiranía batistiana.

    Muerte
    El día 26 de mayo de 1957, en una acción contra el Gobierno Provincial, Julio Pino junto a Chiqui Gómez y su amiga Gladys, van en el carro del padre de Chiqui; habían dejado un petardo hacia unos minutos en la Ferretería "El Cristal", cuando doblaban por la calle de Buen Viaje y Maceo para depositar el otro artefacto en el costado del objetivo, estalla el mismo dentro del carro, hiriendo a Gladys en un brazo, quien logra salir del carro; quedan dentro del mismo, Chiqui, mortalmente herido, y muerto instantáneamente Julio Pino.

    Tomado de la aplicación para móviles “Santa Clara y su Historia”. Centro Provincial de Superación para la Cultura de Villa Clara, 2019.

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