Autora: Lic. Migdalia Cabrera Cuello

Nació en Santa Clara el 23 de marzo de 1866. Estudió derecho, carrera que abandonó para dedicarse al periodismo. En el ejercicio de esta profesión realizó campaña contra las arbitrarias medidas de los gobernantes españoles, por lo que sufrió más de cuatro decenas de procesos legales, condenas y prisión.

Estuvo responsabilizado, junto a Francisco López Leyva, para organizar el Partido Revolucionario Cubano en la región de Santa Clara. Se alzó en armas el 5 de septiembre de 1895. Fue jefe del Regimiento de Caballería Villaclara, y en enero de 1896 recibió el mando de la 1a. Brigada de la 2a. División del 4o. Cuerpo. Libró importantes combates como los de  Manajanabo, Potrerillo, La Pimienta y otros.

Fue delegado a la Asamblea Constituyente de La Yaya y elegido Secretario de la Guerra del Consejo de Gobierno. Redactó la ley de organización militar,  aprobada en octubre de 1897. Por divergencias con el Consejo renunció a su cargo en febrero de propio año y después marchó hacia occidente al frente de un contingente armado hasta el término de la guerra. Alcanzó el grado de General de División.

Alemán fue delegado por Las Villas a la Asamblea Constituyente, donde mantuvo una posición firme contra la Enmienda Platt. Fue elegido Gobernador de Las Villas en las elecciones de 1905, cargo al que renunció  al ocurrir la segunda intervención norteamericana. En 1925 se le  nombró embajador en México y al año siguiente ocupó el cargo de Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes. Murió en La Habana el 6 de enero de 1930.

 

Tomado de la aplicación para móviles “Santa Clara y su Historia”. Centro Provincial de Superación para la Cultura de Villa Clara, 2019.

Autora: Lic. Migdalia Cabrera Cuello

Nació en Santa Clara el 6 de mayo de 1846. La posición económica familiar le permitió estudiar en Europa, junto a su primo hermano Antonio. En universidades de Francia hizo la carrera de farmacia.
Fue activo participante en la organización de la lucha armada por la independencia. Se alzó en armas el 6 de febrero de 1896 y se puso de inmediato al frente de la brigada de Villa Clara, cargo que le ratificó la Asamblea de Guáimaro. Participó en los más importantes combates de los primeros años de la guerra, entre ellos Santo Domingo, ingenio Santa María, Loma de la Cruz, Ayagán, los Azules, Loma del Maguey, la Azotea y otros lugares de la jurisdicción de Villa Clara.
Al conocer la detención en Santa Clara de su madre, de su esposa y de su hermana, el brigadier Lorda realizó preparativos para su rescate, pero fue traicionado y delatado a los españoles que sorprendieron su campamento. Capturado herido, fue conducido a su ciudad natal y asesinado en una mascarada de fusilamiento el 18 de julio de 1871.

 

Tomado de la aplicación para móviles “Santa Clara y su Historia”. Centro Provincial de Superación para la Cultura de Villa Clara, 2019.

Resolución Nº 156 del 24 de junio de 1999.
La ciudad de Santa Clara fue trazándose a partir de la Plaza de Armas (Parque L.Vidal) según las Leyes de Indias, y este núcleo que comenzó a formarse, resultó desde sus inicios el centro de la actividad social, cultural y económica de la ciudad. Las construcciones a través de los años fueron superponiéndose unas sobre otras, lo nuevo sobre lo viejo, dando paso al eclecticismo que predomina hoy en las edificaciones del Centro Histórico. Podemos encontrar en la zona mencionada, inmuebles que son importantes exponentes de la evolución constructiva de la ciudad en sus diferentes etapas. La ciudad ha sido escenario de im portantes batallas en el Movimiento por nuestra Liberación Nacional, y cuna de figuras relevantes que lo llevaron a cabo.

 Fuente:Oficina de Monumentos y Sitios Históricos

 

Destacado revolucionario miembro del Movimiento 26 de Julio. Dirigió las Brigadas Juveniles del Movimiento 26 de Julio hasta que fue apresado, brutalmente torturado y asesinado.

Nació en la ciudad de Santa Clara, el 24 de septiembre de 1932, procedente de un hogar muy humilde, apenas tuvo oportunidad de estudiar, y desde muy joven tuvo que trabajar para ayudar al sustento de los suyos.
En busca de mejores oportunidades de empleo, a los 11 años se trasladó hacia La Habana con su familia y aunque esta regresa poco después a Santa Clara, él continua en la capital. Allí desempeña duros oficios, es además aprendiz de carpintero, trabaja en una imprenta y durante una corta estancia en su ciudad natal se emplea como peón en el mercado.
A pesar de sus precarias condiciones de vida buscó tiempo para manifestar sus dotes artísticas y llegó a obtener éxito como declamador de poesías afrocubanas. Pero alrededor de aquel hombre imperaba la justicia, la desigualdad y el abuso. Él mismo sufría una doble discriminación, por su condición de trabajador humilde y por ser negro. Todo ello fue forjando la rebeldía de Gerardo y lo condujo a ingresar en el Partido Ortodoxo.

Labor revolucionaria.
Al producirse el cuartelazo del 10 de marzo, se entregó al combate frente al tirano. Un año más tarde, la Generación del Centenario asaltó el Moncada.
Una ola de simpatía popular se alzó a favor de aquel contingente heroico y contribuyó decisivamente a abrirle las puertas de la prisión, mediante una amnistía. Por esa fecha regresó a Cuba, procedente del exilio, Ñico López quien había participado en el asalto al cuartel de Bayamo.
Por orientación de Fidel, se dio a la tarea de organizar las brigadas nacionales del 26 de julio, en la capital. En esa tarea colaboró activamente Gerardo Abreu Fontán. Sus primeras responsabilidades estuvieron relacionadas con la labor de propaganda.
Ñico López le orientó convertir la ciudad de La Habana en un verdadero mural de denuncia contra la tiranía y ¨Fontán¨ lograba que cada amanecer aparecieran en las calles grandes letreros con consignas revolucionarias.

Rasgos sobresalientes de la personalidad de Gerardo eran su disciplina, su sentido unitario y su disposición a colaborar con otras fuerzas que se oponían a la dictadura, fundamentalmente con el Partido Socialista Popular.
También se caracterizaba por su honradez, su inteligencia natural, y su valentía, que le permitió salir airoso de situaciones muy difíciles. Profundamente humano, se preocupaba porque en las acciones insurrecciónales no cayeran víctimas inocentes. Afirmaba que él no quería morir, pero añadía que si exponía su vida era precisamente por vivir.
Por esa época pertenecía al Partido Ortodoxo y dentro de sus filas realizó una ardua labor hasta convertir en un prestigioso dirigente de base.
Después del Moncada estrechó contactos con algunos de los participantes en aquella acción. Fue uno de los fundadores del Movimiento 26 de Julio y formó parte de su Dirección Nacional. Organizó, junto a Ñico López, las brigadas, que eran las tropas de choque del Movimiento en el llano.
Fontán reclutó militantes, recaudó fondos, contribuyó a la preparación de la insurrección armada y realizó otras múltiples tareas que ocuparon su atención por espacio de meses de difícil y tenso trabajo.
Cuando Ñico Lopez partió hacia México para enrolarse en la expedición del Granma, Fontán asumió la dirección de las brigadas del 26 de Julio en La Habana. Desplegó una actividad tan intensa que atrajo sobre sí la atención de la tiranía, que empezó a perseguirlo tenazmente. Una de las acciones organizadas por Fontán, que tuvo mayor repercusión en la capital, fue la colocación de más de 100 bombas en una noche.
Luego del desembarco del Granma sus actividades se multiplicaron, realizó diversas y riesgosas acciones. Las fuerzas represivas perseguían a Fontán constantemente. En la más absoluta clandestinidad actuó desde el desembarco del Granma hasta su muerte. En ese período cuando crecía el odio de los sicarios del régimen contra el infatigable combatiente, él se ganaba la admiración, el respeto y el cariño de los restantes dirigentes del Movimiento y de los hombres que combatían bajo sus órdenes.

Muerte
A la lucha revolucionaria entregó su juventud. Murió con 26 años y solo faltaban meses para que se concretara el triunfo anhelado. Pudo haber vivido y construido mucho más; tal vez se hubiera consagrado como uno de nuestros grandes líderes. No obstante, la proeza de su vida y la vigencia de su ejemplo perduran por haber hecho tanto en tan poco tiempo.
El 6 de febrero de 1958, fue identificado por los esbirros de Ventura y perseguido hasta la calle Santa Rosa, donde lo detuvo una perseguidora que transitaba casualmente por allí. Fue arrestado cuando se dispone a subir a un ómnibus en la esquina de Infanta y Manglar.
Conducido a la Novena Estación de Policía donde o torturaron para obtener información sobre los compañeros que integraban el Movimiento 26 de Julio en La Habana, conocidos por él y también acerca del lugar donde se ocultaban las armas.
Su cadáver presentaba 15 perforaciones producidas por armas de fuego y 57 punzonazos; le habían cortado la lengua y sus órganos genitales estaban completamente destrozados, pero ni aún así pudieron doblegar al valiente revolucionario. Al día siguiente su cadáver apareció al lado del edificio del llamado palacio de los Tribunales de Justicia, en lo que es hoy la Plaza de la Revolución.
Sobre Gerardo Abreu Fontán, en el acto por el aniversario 50 de su asesinato, expresó Ricardo Alarcón de Quesada, miembro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular: “Hoy les hablo del jefe más querido, del que tanto aprendimos, quien nos sigue dando fuerza y nos guía, ahora y siempre con su modo sabio, suave y firme de dirigir. “Llegó a ser para nosotros un mito. El que no había avanzado en la enseñanza elemental, dirigió a los jóvenes y estudiantes de la capital y ninguno dudó nunca que Gerardo era el más capaz, el más sensible, el más profundo de nuestros compañeros”.

Tomado de la aplicación para móviles “Santa Clara y su Historia”. Centro Provincial de Superación para la Cultura de Villa Clara, 2019.

Resolución No. 3 del 29 de septiembre de 2008.
La UCLV se encuentra localizada en lo que fuera la antigua finca de Santa Bárbara, ubicada al noreste del centro urbano, a unos 7km, de la Ciudad de Santa Clara. En 1952 se inician las labores constructivas de dicha instalación docente y en 1955 se terminan los tres primeros edificios; concernientes a las facultades de Educación y de Ingeniería y el Rectorado. A este primer conjunto se le agrega la Biblioteca en 1958. Los proyectos de estas primeras obras corrieron a cargo del arquitecto Justo Pérez Díaz, y su equipo de trabajo. Esta pequeña ciudad científico docente, adopta las características del modelo de universidades norteamericanas de la década de 1950, con su peculiar aislamiento de la vida urbana y con la tipología de edificios apaisados aislados entre sí, por medio de grandes campos, e interconectados por avenidas arboladas. Luego del triunfo revolucionario la universidad creció respetando los códigos fijados por las primeras edificaciones, orientados hacia el Movimiento Moderno, manteniendo la altimetría, las proporciones apaisadas y la dispersión en el entorno. Posterior a 1960 comienza a implementarse el uso de sistemas prefabricados en respuesta a las necesidades inmediatas de aquellos momentos; completándose con esta tipología el armónico conjunto que presenciamos en la actualidad.